miércoles, 6 de abril de 2011
Los campeones frenan a los Harlequins del payaso Marler
Varias cosas me desagradaron del Harlequins-Tigers (13-17) del pasado fin de semana (dejo aquí el video-resumen del partido). Los desvaríos del narrador de Teledeporte, conocidos por todos, ya los he comentado en la entrada anterior (lo de confundir repetidamente a Ugo Monye con Topsy Ojo es sólo una de tantas). Tampoco me gustó el partido de los Tigers que, a pesar de llevarse el partido, no estuvieron a la altura de sus mejores momentos, como el que la semana anterior lo llevó a arrollar a Bath en The Rec por primera vez en bastantes años (además de ser, si no recuerdo mal, la derrota más abultada de Bath en su casa de toda su historia). Youngs no anduvo tan fino en la dirección, ni tampoco Flood estuvo muy inspirado; Hamilton directamente tuvo una tarde espantosa, todo le salía mal. Sí jugó un gran partido el jovencísimo Manu Tuilagi, que cada día que pasa creo que merece entrar en la lista de Johnno de cara al Mundial. Tipos de sus portentosas características físicas no hay muchos en el hemisferio norte, y hay que aprovecharlo. Tampoco me gustó nada Nick Easter, líder de los Quinns, y que a pesar de ser considerado por los desnortados locutores de Teledeporte como mejor jugador del partido, sigue pecando de una lentitud de movimientos exasperantes. Ni siquiera pudo finalizar bien la única jugada en la que estuvo inspirado, cuando encontró un pasillo para encarar un ensayo que se malbarató por su falta de pericia a la hora de distribuir su físico en el empuje final (Alesana Tuilagi hizo exactamente lo contrario en su ensayo: saltar como un obús para evitar tocar la línea con sus piernas). Fatal, una vez más (no es santo de mis devociones), Wayne Barnes, una calamidad a la hora de manejar los scrums y de señalar determinadas infracciones. Pero lo peor del partido se llama Joe Marler. Además de la jugada que provocó su expulsión y la de Ayerza (video de arriba), que ya tiene lo suyo, no entiendo realmente cómo su entrenador le deja salir a un campo de rugby con las pintas que gasta: cresta de mohicano teñida de rojo-naranja, cabeza rapada con dibujos, cola ridícula, medias bajadas, etc. Pero si discutible es que nadie en su club le obligue a moderar su look de payaso psicópata, peor es lo de la retransmisión televisiva (no sé si de Sky o ESPN), que no dejaba de hacerle la corte enfocándolo de forma personalizada en cada scrum. Sólo faltaba que por sus pintas estrambóticas a este sujeto se le haga más caso que a los demás. Me parece que a los de televisión les deberían obligar a asistir a unas clases de ethos rugbístico cuanto antes.
domingo, 3 de abril de 2011
Teledeporte: enésimo capítulo de la calamidad
Ya avisamos que Teledeporte se ha aplicado este 2011 la misma medicina que manejaba en grandes dosis el pasado 2010: el más absoluto desprecio hacia el rugby. Al menos en su parrilla televisiva (que den rugby ya es algo, aunque luego el maltrato haga olvidar la oportunidad. Ya he dicho alguna vez que en esta cadena sólo cumplen dos personas: el responsable de que se emita rugby y el autor de los videos promocionales). Si la semana pasada, con el regreso de la Premiership tras el VI Naciones, ni en vivo ni en diferido se ofreció el partido de la jornada durante el fin de semana. El omnipresente tenis y también el motociclismo (por no hablar de otras formas deportivas más variopintas) coparon las emisiones, y el Harlequins-Gloucester únicamente fue ofrecido (un solo pase) nada menos que el martes a las 8'50 horas de la mañana, un horario ideal e inmejorable para poder seguir el rugby en esta cadena.
Esta semana sigue el vacío y el desprecio absoluto al rugby en directo. Desprecio prolongado también al diferido. Si uno quiere poder ver el Harlequins-Tigers tendrá que esperar a la madrugada del lunes al martes, a las 0'30 horas, demasiado tiempo como para no echar un vistazo a BBC Rugby para saber el resultado. Y eso por no hablar del trato que se le ha dado a los partidos de la selección española en sus peripecias por el VI Naciones B.
viernes, 1 de abril de 2011
Vuelta a la normalidad para Saints y Youngs
Vuelta a la normalidad que significa un regreso a la brillantez por parte de los Saints por un lado, y de Ben Youngs por el otro. Northampton demostró, aunque esta vez en sentido positivo, que necesita dramáticamente al batallón de sus internacionales ingleses (Foden, Ashton, Hartley, Wood) si quiere aspirar al título. Sin ellos había padecido una racha negativa espantosa, que los había descabalgado de la primera posición de la Premiership para caer fuera de las plazas de play offs. Ahora, de nuevo con su brillante concurso, apalizaron a los Wasps (39-3) para volver a entrar en la zona que les permitiría disputar el título. Dejo en resumen del partido en este link, porque Youtube no me permite insertarlo. El encuentro supuso también el regreso de Josh Lewsey a la Premiership.
También retorna a la buena normalidad que nos tenía acostumbrados el gran Ben Youngs, cuestionado tras sus dos últimos encuentros con el Quince de la Rosa, y que en The Rec impartió una lección magistral de cómo dirigir a su equipo en pos de una victoria importantísima y contundente (6-37). En un partido que supuso una pesadilla para Nick Abendanon (repetidamente torturado por los hermanos Tuilagi), los dos ensayos que Youngs literalmente se inventa (y que finalizan Croft y Flood) son de auténtica antología, rompiendo la línea rival con una facilidad e ingenio pasmosos. No puedo colgarlos de momento porque no encuentro el video, pero si buscan el partido o echan un vistazo al resumen de la jornada de la ESPN disfrutarán con dos jugadas que estarán al final de la temporada en la selección de lo mejor del año. De momento, dejo arriba la entrevista post-match que les realizan a Youngs (que habla como un rapero americano) y a Flood (con su habitual pose robótica, casi autista).
martes, 29 de marzo de 2011
Prosiguen las clases magistrales de Pienaar
El partido ante los Dragons, con drop final redentor
Decía el mes pasado que Ruan Pienaar se ha adaptado estupendamente a los fríos aires de Belfast y, en consecuencia, al tipo de juego que se estila en el hemisferio norte. Estas dos últimas semanas ha proseguido con su particular recital que lo está convirtiendo tal vez en el jugador más decisivo de la Magners League y en consumado experto en desnivelar finales agónicos. La semana pasada un fantástico drop (de esos con parábola que parece suspendida, ingrávida, en la noche invernal) en el último suspiro les permitió vencer 25-23 en Ravenhill a unos Dragons que habían dado mucha guerra (los Dragons son el 'equipo pequeño' galés de la competición, pero en cada partido suelen mostrar detalles muy interesantes). En 5 minutos finales vibrantes, Pienaar conseguía contestar (previamente sugerido por ese medio scrum tan interesante que es Paul Marshall) el previo y magnífico drop del prometedor Tovey. Esta última jornada ya no fue cosa de jugadas puntuales, sino que Pienaar capitalizó el juego ofensivo consiguiendo todos los puntos de su equipo en la valiosísima victoria 19-22 de Ulster en Glasgow, triunfo que les permite seguir en la lucha por entrar en los play-offs (recordemos que también están en cuartos de la Heineken). Primero dejo aquí el video del ensayo conseguido por Pienaar, una jugada trabajada en la que deja asomar su brazo entre la maraña de músculos y piernas de los defensores escoceses para posar el oval, y abajo pueden verse los emocionantes 10 últimos minutos del partido, en los que Pienaar vuelve a demostrar que sus tiros a palos, ya sea en juego o con la pausa asentada en el tea, son su especialidad cuando se lucha contra el agónico transcurrir del reloj.
domingo, 27 de marzo de 2011
Record de ensayos en el VI Naciones para O'Driscoll
Más mítico a cada temporada que pasa, Brian O'Driscoll aporta sin pausa elementos de prestigio para su segura canonización oval. A sus muchos logros ahora también ha sumado el record de ensayos en el VI Naciones, superando al frente de la tabla a un Ian Smith que había sellado la marca de 24 durante más de 70 años, nada menos. La cifra queda ahora definida momentáneamente en 25 ensayos, el último de los cuales fue obtenido en la última jornada del VI Naciones ante la campeona Inglaterra, con cierta intriga, pues uno realizado en la primera parte fue anulado por pase adelantado.
Arriba puede verse un video que recopila todos esos ensayos conseguidos por BOD, ofrecidos en sentido temporal inverso, desde el último hasta el primero. Todos los registros aunados en una coreografía de brillantez insultante. De todas sus versiones, mi favorita es la del O'Driscoll del 2004, con melena de dios germánico al viento y guantes de ciclista, que se coronó junto a Gordon D'Arcy como la mejor pareja de medios del hemisferio norte.
viernes, 25 de marzo de 2011
Resucita Josh Lewsey
El gran Josh Lewsey, quien fuera pieza clave de la gran Inglaterra que se coronó el 2003 como campeona del mundo, ala o zaguero de gran rapidez y entrega absoluta, ha decidido sorprendentemente regresar al rugby como jugador. Vuelve a los Wasps con los que lo ganó todo al menos hasta final de temporada. Su último partido con Inglaterra fue la semifinal del mundial de Francia de 2007 (en 2008 fue convocado por Johnson, pero creo que no llegó a jugar), en la que precisamente un ensayo suyo les permitió derrotar a los anfitriones y llegar a la final. Con los Wasps disputó su último encuentro en abril del 2009, ante Gloucester.
Lewsey fue entrevistado hace poco en Total Rugby (el video de arriba es la entrevista) y allí confesaba que se había retirado algo antes de lo que su cuerpo le permitía con la intención de demostrarse que era capaz de hacer otras cosas. Una de esas metas se definió en un intento de ascensión a la cara norte del Everest. Lewsey, de formación militar, siempre fue un hombre decidido a llevar su cuerpo al límite de lo tolerable, tomándose los retos a lo grande. Sin embargo, los problemas ocasionados en esta ascensión que no pudo ser coronada (llegó a peligrar su vida), deben haberlo hecho reflexionar sobre la conveniencia de aprovechar el tiempo que le queda de buena forma para regresar a su gran pasión, el vicio oval.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Un boquete llamado Hape
Tras el VI Naciones llegan los análisis, centrados especialmente en el campeón, sumido en sensaciones agridulces. Hay polémica, pero no siempre es uniforme, pues frente a los críticos con Johnson o Flood también hay un mayor o menor número de defensores. Sin embargo, en un punto sí hay consenso, o al menos eso parece hasta el momento: Shontayne Hape (pronúnciese 'jápi', no 'jéip') no puede jugar con Inglaterra. El ex-jugador de Rugby League ha contado de cara a este torneo con una confianza absoluta de Johnson, que lo ha alineado como titular en los 5 encuentros disputados, y si no recuerdo mal ha jugado todos los minutos. El saldo a tanta confianza ha sido escasísimo, casí podríamos decir que nulo. Hape no ha hecho nada, no sabe placar, defiende mal la línea, se entiende poco y mal con su compañero en el centro y más si cabe con los medios. Para colmo, no sabe enfrentarse a la línea rival, escurre siempre el choque y su capacidad ofensiva es bastante escasa. No ha hecho ni un solo partido presentable, pero lo que perpetró el sábado ante Irlanda ha abierto todos los ojos (salvo los de Johnno, de momento) sobre la conveniencia de su suplencia o incluso de una ausencia de toda futura convocatoria. Opciones hay en Inglaterra como para cubrir esa posición. Para empezar, está su compatriota (neocelandés) Riki Flutey, que ya ha jugado con Johnson y que ha vuelto de una lesión. Desde luego, ha demostrado ser un jugador mucho más solvente (que fuera seleccionado en 2009 para la gira de los Lions en Sudáfrica es un sello prestigioso que lo demuestra). Más opciones: un jugador que me gusta, el sudafricano Brad Barritt, defensor implacable (es sudafricano y, por tanto, placa como si fuera un flanker), muy serio, y que además no se suelta mal cuandole toca atacar (hace uns semanas metió un señor drop con los Sarries en su victoria en Franklin's Garden). Inédito en la selección hasta ahora, sí ha jugado varios partidos con los Saxons. También considero que Simpson-Daniel, Turner Hall o incluso Anthony Allen (Manu Tuilagi tal vez no esté todavía como para ser titular en el quince de la rosa), son posibilidades más fiables que la de Hape.
El mítico Martin Corry ha salido a la palestra estos días para sumarse a las críticas a Hape. En unas declaraciones aparecidas en el Guardian, Corry sugiere otra opción que yo he planteado con anterioridad en este blog y en Balón Oval: que el gran Wilko juegue de 12. No tiene sentido desperdiciar el buen momento de forma de Wilkinson, teniendo en cuenta que él ya ha jugado en esa posición. Si Johnson prefiere seguir confiando en Flood para la posición de apertura, sería una buena decisión resituar a Wilko de primer centro. Otra opción sería la inversa: Wilko de 10 y Flood de 12, pues éste también ha jugado en esta posición anteriormente (en Newcastle, cuando estaba a la sombra de Wilko precisamente, aunque también recuerdo algún partido de la selección).
domingo, 20 de marzo de 2011
VI Naciones 2011: título sin honor para Inglaterra
Me sorprende ir acertando últimamente en mis predicciones, pero hay que reconocer que determinadas personas, en su capacidad para seguir caminos previsibles en el sentido más errático, facilitan las cosas. Es el caso de Martin Johnson, entrenador mediocre como Lièvremont y De Villiers, experto en reincidencias lamentables, y que no es más que un lastre para las posibilidades de su propio equipo. Como en los dos casos citados, parece que únicamente obtienen sus equipos algún éxito cuando se contradicen las directrices del entrenador. Y conseguir un éxito es la primera piedra para que éste acabe devolviendo a los suyos al camino del desastre. Ayer en Dublín volvió a demostrarse que Inglaterra tiene a su peor enemigo presidiendo su banquillo. Irlanda los barrió del campo (24-8, crónica de la BBC) como podía esperarse viendo la alineación y el último partido disputado (la miserable e injusta victoria ante Escocia). Tal vez merecían el título después de las tres primeras jornadas, pero no así la gloria del Grand Slam y la Triple Corona, y nada quedó más claro tras los primeros 28 minutos de partido, con 14-0 en el marcador del Aviva Stadium, y un recital de insolvencia, penalizaciones absurdas, falta de intensidad, carencia de ideas, incapacidad para merecer absolutamente nada. Irlanda fue un torbellino imparable que arrasó a unos timoratos ingleses. Con líderes como Flood e Easter no se puede esperar más, y en consecuencia el conjunto de Martin Johnson no merecía llevarse el Grand Slam, aunque hayan recuperado un torneo (tras la derrota de Gales en París) que no ganabam desde el año del éxito mundialista, en 2003. Un título es un título, pero no hay mucho que celebrar esta noche (en la foto oficial, que dejó algo más abajo, muchos ponen caras largas, y otros, como Wilko y Flood, ni siquiera aparecen).
El primer error del partido, antes de salir al campo: Flood. El apertura de los Tigers tiene un serio defecto, y es que físicamente es muy endeble, tiene un fondo limitado, lo que le impide tener continuidad en el exigente ritmo del rugby internacional, de manera que a los tres partidos seguidos se queda vaciado como un pelele, sin fuerzas. Ante Escocia fue algo evidente y notorio que este hombre estaba muerto, y no era nada aconsejable seguir concediéndole la titularidad en Dublín, teniendo en cuenta que los irlandeses iban a plantear una batalla tremendamente física. Con un Wilkinson al 100 % físicamente y además muy inspirado últimamente, poner a Flood era un suicidio. Conste que lo dije antes del partido, y ahí está el resultado. Luego saca a Wilko para que haga milagros, pero éste no llegó, aunque la imagen de Inglaterra mejoró con Wilko al mando (también con el liderazgo moral de otro campeón del mundo, Thompson, que se está mereciendo claramente la titularidad), pues se recuperó la agresividad perdida y la iniciativa en el juego. Luego las combinaciones gestionadas por Care y Wilko callaban en la línea de 22, pero al menos se llegaba a ésta y se planteaban acciones de ataque, porque en la primera parte fue en desierto lo que generó Inglaterra ofensivamente. Estoy convencido de que en la elección de Flood busca Johnno una ganancia personal, ajena a las necesidades del equipo. Me explico: si escoges como titular a Wilko y juega bien, el mérito se le concederá al propio Wilko (todos señalarían su contrastada calidad); mientras que si te decantas por el joven Flood y éste juega a buen nivel, entonces todo el mérito iría para Martin Johnson (por su olfato ajeno a las exigencias jerárquicas). Escoger a Flood por delante de Wilko es uno de los signos que daría contenido a un supuesto 'estilo Johnno' (en el sentido de que le daría una titularidad que hasta ahora ningún seleccionador le había permitido), de ahí que salvo que esté lesionado seguirá jugando Flood como titular. No tengo dudas, visto lo visto, de que entrenadores como Johnno, Lièvremont y De Villiers se mueven partir de estos mezquinos criterios.
Segundo error: Easter. Por regalarle Johnno dos cosas que no merece: titularidad y capitanía. Easter es uno de los problemas estructurales de este equipo, y ayer volvió a demostrar que no aporta nada. Lento, pesado, fofo, un regalo para sus rivales, todo lo desbarata y además pierde demasiados balones, como uno que le birla Wallace en el primer tiempo y que casi cuesta un ensayo. Sus compañeros de línea, unos intensos Haskell y Wood, están siempre desbordados tratando de cubrir los errores de su ayer capitán. Para colmo, le cae del cielo una capitanía que le viene grande, pues Easter no tiene capacidad de liderazgo alguna, y de eso tenemos muestras en este partido en el que Inglaterra necesitaba más liderazgo que nunca. Easter y Flood tenían que haberlo ostentado, pero se comportaron como medianías sin personalidad, como jugadores inexpertos amedrentados por el ambiente enloquecido del Aviva, que jaleaba las venenosas acometidas del quince del trébol.
Otro error, aunque menos dramático: poner a Banahan de centro. Donde realmente hace daño el 'Juggernaut de Jersey' es en la posición de ala, pues allí su enorme envergadura puede ser mejor aprovechada ante rivales de físico menos poderoso. Pero utilizarlo en una posición que no acostumbra, con la finalidad de atacar la línea rival empotrándose contra los poderosos flankers irlandeses, no parecía la mejor opción (Youngs y Flood no le dieron muchas más opciones). También en este caso la entrada de Wilko le permitió un mayor protagonismo. Para variar, siguen fallando Hape también, un agujero en la línea de centros (la baja de Tindall, en contra de lo que algunos pensaban, se notó a peor, pues la defensa inglesa pierde sin él mucha consistencia y agresividad, además de liderazgo) y Cueto, que no aporta apenas nada salvo revolotear estérilmente a distancia de la línea irlandesa, pero incomprensiblemente son fijos en el equipo de Johnno.
También hay que señalar que Youngs y Ashton, piezas clave (junto a Foden) del resurgir inglés este último año, han decaído mucho en su juego estos dos últimos partidos. Físicamente no se les ve mal (o al menos no tanto como a Flood), pero probablemente merezcan un toque de atención, por caer en cierta soberbia (Youngs lleva ya varias chulerías que deberían corregirle, como la que motivó su sin bin) o complacencia. No así Foden, que siempre cumple aunque esté más o menos inspirado. A todo esto hay que sumar que la delantera inglesa no se desempeñó con la misma efectividad que en anteriores ocasiones, cosa que se pudo apreciar en el primer scrum del partido, ganado espectacularmente por el paquete irlandés (luego la refriega se fue igualando). Está claro, de todas formas, que cuando no funciona este trío, que ha sido en gran parte el responsable del mejor nivel de juego inglés en los últimos 12 meses, queda al descubierto 'la Inglaterra de Johnno', es decir, la que padecimos en los dos primeros años de Johnson al mando del quince de la rosa: un equipo lento, pesado, sin ideas, abúlico, plano, etc.
Y no quiero olvidarme de Irlanda, que realizó su mejor partido de los dos últimos años. Los de Kidney (éste sí, un buen entrenador, con más talento que ego, al contrario que la tripleta Johnno-Lièvremont-PdV) una lección de agresividad, intensidad frenética, controlando la iniciativa del juego, dominadores en los rucks y desplegándose en el juego abierto con absoluta verticalidad. Incluso cometieron menos penalizaciones que otras veces, aunque en eso colaboró el árbitro Lawrence, que no vio unas cuantas 'corbatas' y perdonó la exclusión de un irlandés (no recuerdo si fue O'Gara) por una acción que sí envió a Youngs al sin bin (O'Gara o quien fuera obstaculizó una salida en ventaja tras una penalización en un scrum, lo que propició una tangana). Pero nadie puede dudar de que merecieron ganar el partido con holgura, viendo el poderío y la ambición que pusieron sobre la mesa. Desde luego, le tienen tomadas las medidas a los ingleses, a los que hayan derrotado en 7 de los últimos 8 enfrentamientos. Como detalle para la historia, O'Driscoll agranda su mito convirtiéndose en el jugador que más ensayos ha conseguido en el torneo, con 25.
Lo mejor que tiene Kidney ahora mismo es una tercera línea de talla mundial (Ferris-Heaslip-O'Brien, con Wallace y Leamy en la recámara), con la incorporación descollante este año de Sean O'Brien, un jugador sensacional que, en su fiereza, habilidad y fuerza casi parece un flanker más sudafricano que europeo. Es uno de esos jugadores 'gozosos' que transmiten un entusiasmo epidémico por el rugby (a diferencia de especímenes como Easter, que sólo transmiten tristeza y una abulia infinita). Si a eso le sumamos que Sexton, cosa rara, estuvo bastante inspirado (de hecho, fue nombrado Man of the Match), y que los backs, con un inconmensurable Tommy Bowe al mando, demostraron una peligrosidad continua, se entiende perfectamente el dominio arrollador de los irlandeses durante toda la primera parte. No me despediré sin recordar al gran O'Gara, que nada más salir puso en práctica sus majestuosas dotes para enfriar partidos buscando los vértices con tiros a line out milimétricos. Este hombre tiene más sensibilidad en sus pies cuando patea el oval que el que atesoraba Johannes Vermeer en sus dedos cuando trazaba líneas sobre la tela con su pincel.
sábado, 19 de marzo de 2011
Lomu Banahan
Matt Banahan será titular esta tarde en Dublín en el partido decisivo del VI Naciones, el Irlanda-Inglaterra en el cual los primeros se juegan el honor (que en rugby siempre es muchísimo) y los segundos el Grand Slam y la Triple Corona (el torneo lo tienen prácticamente asegurado, salvo catástrofe inverosímil: para perderlo deberían ser derrotados por más de 20 puntos y Gales ganar en París por una cifra semejante). Jugará de centro, en sustitución del lesionado Tindall, como ya hiciera con solvencia en la segunda parte del Inglaterra-Escocia del pasado domingo. Algo es algo, pero preferiría verlo desempeñarse en su posición habitual en Bath, la de ala, aunque Johnno está obsesionado en mantener en el 15 titular a un Mark Cueto que no mejora lo que puede aportar Banahan, al que yo veo como una especie de Lomu a la inglesa, es decir, una bestia tremenda capaz de arrollar todo lo que encuentre a su paso. Bien es cierto, que las diferencias entre el inglés y el tongano (de nacimiento) son amplias en favor del segundo, pero Banahan tiene una condiciones de similar naturaleza que tendría sentido ir puliendo para su conveniente desarrollo. Un ala de 2 metros es un hallazgo a tener en cuenta, y más si éste es rápido (teniendo en cuenta su envergadura), arrollador y además posee un absoluto desprecio por su propia integridad física. Aunque en ocasiones, como puede verse en este video, Banahan desprecia más si cabe la integridad de su rival, aunque éste sea un duro flanker de casi dos metros y más de cien kilos de peso que pierde el sentido y es retirado en camilla tras ser arrollado por el jugador de Bath.
En cuanto al citado Irlanda-Inglaterra, dos cosas me crispan del quince de Johnno: la suplencia de Wilko (tras sus 15 minutos sensacionales del último partido, y los mediocres 65 previos de un fundido Flood) y la capitanía de Easter, un señor que no debería ser ni titular. Sólo por eso, y aunque prefiero que Inglaterra gane el torneo (ya lo he comentado en alguna ocasión: es de justicia histórica que quienes inventaron este deporte renueven de vez en cuando el salón de trofeos tras tanta telaraña), me decanto por una paliza de los irlandeses en Dublín.
jueves, 17 de marzo de 2011
Paterson, la dignidad escocesa
En un partido que se antojaba complicadísimo, con predicciones que apuntaban a una paliza a favor de una buena Inglaterra frente a una Escocia que había mostrado muy poco, los de Andy Robinson echaron mano de un orgullo que no se les veía en todo el torneo. Se fajaron con entusiasmo y siempre con la esperanza de alcanzar la consecución de una machada, pero en estos casos el resultado no es la finalidad única. Dar la cara, ofrecer un combate digno, saldar las deudas del descrédito. Paterson fue uno de los escoceses más entregados a la causa, y su capacidad para ir más allá de sus propias posibilidades (Paterson tiene un físico limitado y nunca ha sido un gran placador) puede apreciarse espectacularmente en estas imágenes: ataque inglés por el flanco izquierdo, el veloz Ben Foden encara sin obstáculos un ensayo seguro que les puede dar la tranquilidad... cuando se lanza suicidamente bajo sus pies un Paterson que, tras engancharle una pierna, consigue sacar al zaguero inglés del terreno de juego. Una acción de enorme complejidad saldada con una ejecución casi divina, como en esos westerns en los que siempre acababa apareciendo el Séptimo de Caballería cuando más lo necesitaba el héroe de turno, en un momento de clímax sublime. En Twickenham, a favor o en contra, todo el mundo se resignaba al ensayo, y apenas Paterson creyó que era posible hacer lo imposible para evitarlo, jugándose la cara en el empeño (una bota de Foden le golpea en los morros cuando ruedan hacia la línea de fondo). Chris Paterson, el hombre de la semana.
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